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Memoria 05-12-2017

Hurlingham: Harán un homenaje a Alejandro Sokol a 9 años de su muerte por su aporte a la música nacional

Hurlingham: Harán un homenaje a Alejandro Sokol a 9 años de su muerte por su aporte a la música nacional

(por Sebastián Zárate).- Será en febrero. Todavía no están confirmados ni el lugar ni la fecha. Construirán un mural en su memoria y tocarán bandas en vivo. Alejandro El Bocha Sokol falleció el 12 de enero de 2009 a los 48 años en Río Cuarto, Córdoba.

 

 

 

"Somos un grupo de personas que decidió hacer un homenaje sin fines de lucro ni banderas politicas al señor Alejandro "Bocha" Sokol por su aporte a nuestra musica nacional y por sobre todas las cosas su parte humana"

 

De esa manera, los seguidores de Sokol y Las Pelotas anunciaron el homenaje en la reciente Fan Page "La Banda Pelotera de Hurlingham"

 

El homenaje, que será un mural para mantener a Sokol en la memoria colectiva, no tiene fecha ni lugar pero estará cerca de la casa de Hurlingham en la que Sokol vivió.

  
"Siendo que grandes músicos como él tienen su monolito o imagen en alguna pared en su barrio, queremos que en Hurlingham no falte algo así para nuestro querido Bocha. Se consiguieron los permisos correspondientes y en febrero habrá un gran evento para homenajearlo. El que quiera mandar por privado un video casero de un tema del Bocha, cantado o zapado por su banda o por ustedes mismos, lo puede hacer y lo pasaremos el día del homenaje en una pantalla", convocaron los seguidores de Sokol.

 

Sokol falleció el 12 de enero de 2009 a los 48 años en el hospital de Río Cuarto, Córdoba, luego de sufrir "un shock cardiorrespiratorio" mientras esperaba un micro hacia Buenos Aires en la terminal de esa ciudad. 

 

Si hay algo que Sokol heredó de Luca Prodan fue la disposición natural a enredarse con personajes de la calle, sin distinción de estratos ni conductas. Logró generar, sin proponérselo, claro, una mística de la presencia más que una épica de la ausencia, como acostumbran ciertos ídolos del rock. Él, que había sido parte de la primera formación de Sumo, cuando Prodan lo concibió –recién llegado al país– en 1981, nunca aprovechó el mérito para brillar con su historia personal. Fue testigo de las pesadillas de Luca en el proceso post-heroína. Fue compañero de base –al bajo– de la baterista inglesa Stephanie Nuttal. Y fue, según él, el que de amigo le enseñó a tocar ¡"Confesiones de Invierno"! a Daffunchio, poco antes de que éste, cuñado de Timmy, fuera invitado a integrarse a Sumo

 

"Conocí a Luca en Hurlingham y me parecía un tipo extraño, tal vez porque venía de afuera. Tenía una actitud muy sufrida, como si tuviera una revolución por dentro que no podía sacar. El primer saludo fue amargo, después le caí bien y terminamos siendo amigos... aunque no como los del barrio. A mí, para contar los amigos me sobran los dedos de una mano. Fue buena onda, una cosa de compartir momentos juntos", dijo Sokol en la última nota al Suplemento NO de Página/12.

 

Sokol fue partícipe del debut de Sumo en el pub Caroline’s, de El Palomar, en febrero del '82. Poco después tocó, ante casi 25 mil personas, en el Festival Rock del Sol a la Luna y reemplazó a Nuttal, cuando ella volvió a Inglaterra atemorizada por el efecto que estaba teniendo la guerra de Malvinas en la sociedad. Luego, la historia oficial: el bajo va para Diego ArnedoLuca vuela un tiempo a Europa, regresa, "refunda" Sumo con ellos y Sokol deja la batería en manos de Superman Troglio

 

"Sumo era tocar, descargar y cargar equipos, emborracharse, jugar, divertirse. Por suerte, sigo siendo así", recordó Sokol al NO. Recién aparecería en créditos con la edición tardía de Corpiños en la madrugada –originalmente editado en incunables 300 cassettes– y en la reunión de Sumo –sin Prodan– en el Quilmes Rock del 2006. Un rato como mormón, un viaje a Nono –casi una tierra prometida–, idas y vueltas por Chivilcoy, un hijo –Ismael, junto a quien armó el grupo "El vuelto"- y 9 discos junto a Las Pelotas, fluyen y se entremezclan como retazos de una vida agitada. De bajista a baterista y de baterista a frontman cuyas huellas –por actitud, voz, potencia y código– atraparon a parte de una generación que lo vio como par.

 

La mayor dubitación de Germán Daffunchio y compañía cuando Sokol se alejó de Las Pelotas, seguramente fue cómo reciclar esas canciones que llevan su marca en las entrañas: "Muchos Mitos""Veo llover""Movete""Sin Hilo""Orugas""Escaleras", "Bombachitas rosas", "Hola, ¿qué tal?""Solo" y sigue la lista. Reservorios emotivos de placeres y dolores; un rayo –genuino– de fuerza y misterio que atravesó los '90 y resguardó al rock de su inercia industrial, desalmada. Historia que había comenzado a fines de los '80 con otro viaje a las sierras de Córdoba (DaffunchioSokolTroglio Willy Robles), principió en el más absoluto ostracismo (las 150 personas en el debut, en Halley) y se fue haciendo siguiendo las sombras de un pelado. Sokol, en medio de semejante viaje, tuvo la innata capacidad de respetar un origen y una condición no escrita. Y jamás se puso la careta. Nunca fue el personaje de una película que otros querían ver. Pese a los riesgos corridos, ese será su mejor legado.


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