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Reforma Previsional 16-12-2017

Por Andrés Llinares: Lo que puedo decir sobre el día de furia

Por Andrés Llinares: Lo que puedo decir sobre el día de furia

En este pequeño texto, descascarando los hechos más mediáticos, lo concreto es cómo se llegó a la sesión del jueves 14. Por qué cuando todos sabían qué podía ocurrir, se realizó igual. Y la falta de responsables siempre ante cada acontecimiento.

 

 

Nuestro problema no es la historia, nuestro problema es la manera fugaz en que la contamos. En Argentina tenemos un profundo problema narrativo.

 

Repetimos frases, hechos y fechas como si fueran todas ciertas, definitivas y para siempre.

 

Y buscamos un culpable que se multiplica hasta lo insorportable cuanto más testigos consultamos.

 

La verdad es una construcción. La verdad histórica no es científica, la verdad histórica es social.

 

A la pregunta ¿qué queremos creer?, la respuesta es fácil. Se ensaya un relato verosímil, se lanza y pega a un lado o a otro y así sucesivamente. Ya no hay una verdad hegemónica hay un eco que se convierte en onomatopéyica.

 

Hoy no existen los aparatos ideológicos para que se propague, emerja y se pliegue al cuerpo del sujeto una verdad. Y como no ocurre, corren las respuestas más simples a partir de las preguntas más obvias.

 

 

¿La gendarmería violenta? Y sí, obvio. ¿Sectores políticos violentos? Y sí, obvio ¿Kiosquero desvalijado? Y sí, obvio. ¿Reforma Previsional injusta? Y sí, obvio. ¿Continuidad de los Privilegios al poder? Y sí, obvio. ¿Una joven detenida por error? Y sí, obvio. ¿Unidad Ciudadana uniendo fuerzas con los “traidores” del Frente Renovador? Y sí, obvio. ¿Mal horario para el tratamiento de la sesión? Y sí, obvio.

 

Stop.

 

¿TN pasando la Conferencia de Prensa de Unidad Ciudadana en directo? Niguna de las dos cosas son obvias. Ni que Unidad Ciudadana le hable a TN ni que TN los pase en directo.

 

El resto son todas obviedades. O sea, acontecimientos que figuran en el histórico manual de nuestro país que se titula "Lo que Puede Ocurrir". Todo lo que pasó era previsible. El prólogo estaba escrito desde el martes anterior y se lo pudo ver por televisión cuando comenzó el Plenario de Comisiones de Previsión y Presupuesto de la Cámara de Diputados.

 

Y si uno rastrilla, los culpables del fracaso son tantos que antes de sacar una conclusión, cualquier ciudadano de a pie se queda con una falsa verdad vinculada a sus deseos.

 

Los antiperonistas van a decir que fueron los mismos que no dejaron nunca gobernar y los que nunca dejaron gobernar que fueron el Gobierno Nacional, la Ministra de Seguridad y las fuerzas represivas.

 

Este es el relato más sencillo: el oficialismo culpa a la oposición y la oposición al oficialismo mientras la gente se marea.

 

Lo grave de todo esto es que la pelea de fondo es excluyente. Al discurso oficial "tenemos que hacer un país viable" se le opone la fuerza mayoritaria, el peronismo en algunas de sus versiones, con "tenemos que hacer un país popular".

 

Para el oficialismo popular es populismo y para la oposición viable es ajuste.

 

Y como ajuste y popular se excluyen, no hay posibilidad de acuerdo. Ninguna de las dos partes lo quiere.

 

Por lo tanto hoy la política, la historia, porque la historia es conflicto, la historia avanza en la imposibilidad de un acuerdo.

 

Cualquier sutura estalla a partir de palabras como "traición", "choripaneros", "ladrones" o "neoliberales".

 

Entonces la herida se infecta de inmediato y revienta y sale la pus. No hay posibilidad de consenso.

 

Ante esta suma cero, ya no hay buenos ni malos sino una correlación de fuerzas que da cero. Nuestra historia avanza, está claro, porque no sólo avanza el tiempo sino porque el conflicto fluye. Pero en ese fluir, no hay cambios sustanciales.

 

Los que manejan el poder financiero y económico lo siguen teniendo, la oligarquía sindical que se adapta al cambio de época sigue en sus cargos y los que se portaron bien ingresaron a la Cámara de Diputados.

 

Pero así funciona el poder. El poder tiende a conformar un bloque hegemónico. Caso contrario no sería poder.

 

El poder se institucionalizó y constituyó como bloque hegemónico con la apertura democráctica. Excepto por algunos bendecidos por los "cinco minutos de fama", el resto, si uno pudiera observar con atención la grilla estatal, cobra existencia en algún despacho o en alguna planilla excel.

 

Ahora bien. Si hacemos arqueología, el error estratégico es de Cambiemos Nación. Alguien va a pagar los platos rotos. Entró a una sesión matinal el jueves con todos los medios encendidos y el transporte público activo. Punto final. Con la experiencia fresca 48 horas antes del Plenario de Comisiones de Previsión y Presupuesto de la Cámara de Diputados, hacer la sesión el jueves 14 de diciembre de 2017 fue anunciar un fracaso.

 

¿Quién ganó? Lo jubilados están bien: no. Van a estar mejor: no. Seguirán cobrando lo que cobran: sí.

 

Pese a todo, hay que reconocer algo que es básico: meterse con el dinero de los jubilados para achicar el déficit no sólo es mala idea sino que impopulariza a cualquiera. A su vez, aumenta un problema ya que donde existe lo niega. O sea: no se resuelve el problema previsional excepto por el recorte.

 

Y por el otro lado, defender a los jubilados es un baño de lavandina bendita. Diputados portadores de apellido y caja que este año viajaron al exterior con modelos hermosas separadas, ayer podían sacarse fotos con los brazos en alto y sonrisas de satisfacción.

 

Esto es básico. Lo complejo es analizar el fracaso porque ahí se dispersa la verdad en ¿quién tuvo la culpa?

 

Y como siempre sucede en nuestro simpático país, culpables sobran y responsables faltan.


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