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Derecho y Justicia 13-02-2018

Por el Dr. Jorge Frega: Seguros Privados vs. Sistema Público Estatal

Por el Dr. Jorge Frega: Seguros Privados vs. Sistema Público Estatal

El doctor Jorge Frega es Director del Instituto de Derecho de la Tecnología, el Ambiente y los Recursos Naturales (IADETAR) y este artículo señala las ventajas y desventajas de dos paradigmas que se cruzan, rozan y también chocan: el mundo privado con el estado o la esfera pública.

 

 

El sistema de contratación de seguros privados sigue siendo viable. El tema es el cambio cultural que eso requiere. Es difícil cambiar la cultura de muchos años de un Estado que no cumple acabadamente su rol y por ello la gente duda a la hora de acudir a un sistema financiero o a un sistema de ahorro privado.

 

En el mundo desarrollado estos sistemas conviven y le permiten al ciudadano tener alternativas. Nosotros ya tuvimos la convivencia de un sistema público estatal y de un sistema privado. Una convivencia forzada porque las AFJP no funcionaban como sistema alternativo sino que eran un sistema obligatorio. Debíamos elegir entre un sistema público estatal o un sistema privado. No había medias tintas.

 

Todo eso más otras experiencias fueron nefastas y motivaron la desconfianza sobre los sistemas privados. El crédito es importante para la gente y para las empresas. Todos necesitan del crédito. Y la palabra crédito viene de la palabra "creer".

 

 

La gente necesita creer en el sistema y que el sistema crea en la gente.

 

 

Este intercambio de confianza fue destruido por el 2001, por las devaluaciones, la inestabilidad económica y el fracaso de las AFJP. Todo ese desprestigio es difícil de revertir pero no imposible. Los seguros de vida y de capitalización no han tenido una gran extensión en nuestro país, la mayoría no conoce su funcionamiento y sólo han acompañado deficientemente al sistema financiero para garantizar sus operaciones.

 

Entonces, ¿qué puede hacer una persona que tiene un buen ingreso? ¿Dice "ahorro individualmente, junto todo, guardo la plata enrollada como hacían nuestros abuelos" por las dudas de que cuando necesite ese dinero el sistema no funcione? ¿Lo ingresa en el sistema financiero? Si el sistema financiero lo decepcionó. Entonces no hay una estructura que le garantice algo.

 

Yo les digo a las personas que están activas –no a los jubilados a quienes es difícil que accedan a un sistema de seguros personales debido a su edad- que piensan en el futuro, que tengan confianza en un sistema alternativo como el seguro privado.

 

El tema es que para eso se tienen que dar ciertas garantías como tener un Estado que controle y un sistema financiero que sea estable. La actividad privada no puede suplantar al Estado. Debemos fortalecerla para que complemente y no para que supla. Y por otro lado, contar con organismos de control adecuados. En este caso, la Superintendencia de Seguros de la Nación.

 

El seguro tiene una función social. Es como el seguro automotor. Tengo que tener seguro frente a la eventualidad de producir un daño a alguien en la calle porque es probable que mi patrimonio sea insuficiente para indemnizar a esa persona. Entonces pensamos en proteger nuestro patrimonio frente a terceros pero no nuestro futuro personal y familiar. Ese es el sentido de los seguros personales: proteger nuestra vida, nuestra salud y nuestra integridad física. ¿Qué cosa es más valiosa?

 

Es claro que no podemos confiar solamente en la seguridad social que, de por sí, tiene grandes dificultades. Por supuesto, tenemos que fortalecer ese sistema estatal porque es el fondo de garantías que todos necesitamos. Pero a su vez debemos volcarnos a pensar en organizar un sistema privado serio, trasparente y sustentable que sirva de alternativa no solo a los más pudientes si no a todo aquel que posea un espíritu previsor. Es justamente eso lo que debemos fortalecer: la cultura de la previsión, la cultura del seguro.


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