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Literatura 16-01-2017

Dos grandes de la literatura y la crítica: Ricardo Piglia por Martín Kohan

Dos grandes de la literatura y la crítica: Ricardo Piglia por Martín Kohan

Con artículos de Martín Kohan y Daniel Link, escritores y docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el Suplemento Radar de Página/12 recordó ayer al escritor y crítico literario Ricardo Piglia, quien falleció el 6 de enero en Buenos Aires.

 

"Di en pensarlo, en un comienzo, como una especie de Erik Lönnrot: expresión por demás perfecta del crítico como detective, el lector como razonador de hipótesis que funcionan en los textos y en el mundo", escribió Kohan, profesor adjunto de la Cátedra Teoría Literaria 2 de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), y agregó: "Me ayudó a imaginarlo así una foto de Alejandra López incluida en Primera persona, el libro de entrevistas que Graciela Speranza publicó en 1995. Pero al final tuve que concebirlo, y nunca pude hacerlo del todo, como una especie de Recabarren: el cuerpo inmóvil y la lucidez intacta. Porque Borges, ciego, concibió a Recabarren como lo otro complementario de sí: lo único que podía hacer era ver. Y lo que vio, en "El fin", lo que Borges le hizo ver, fue la revancha de un duelo entre Martín Fierro y un negro, es decir, la manera en que la tradición no deja de acontecer, de renovarse, de alterarse. Lo mismo, exactamente lo mismo, que Piglia vio, que Piglia nos hizo ver".

 

Luego, Kohan recordó el texto de Horacio González en Página/12 después de la muerte de Piglia. González definió a Piglia en ese artículo como el escritor que "en los últimos tiempos escribió con los ojos".

 

"Y eso- dice Kohan- "me permitió entender hasta qué punto había, en efecto, llegado a consumar la utopía de la fusión de la escritura con la lectura. La dificultad y el impedimento admitían ser concebidos también como una forma paradójica de potencia: escribir con la vista, y no con la mano, era escribir como si se leyera, o mejor, literalmente, no era sino escribir leyendo, lo uno con lo otro, lo uno en lo otro".

 

Por último, Kohan agrega: "Presiento que en este párrafo, por ser el último, debería yo ofrecer alguna clase de consuelo para lo que pasó, pero la verdad es que no lo tengo".

 

Por su parte, Likn, titular de la Cátedra Literatura del Siglo XX de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), explica que "en la obra de Piglia, que ahora no comienza a cerrarse sino que, por el contrario, comienza a abrirse a nuevos modos de lectura, las opciones de la cultura de masas (el populismo de mercado) y el vanguardismo literario conviven problemáticamente no para producir una síntesis conciliadora sino para producir una chispa que encienda el fuego de una vida: la de Emilio Renzi, la nuestra, la de todos y cualquiera".

 

Y luego plantea que Piglia "se había interesado legítimamente (y sabiendo los riesgos que corría) en el populismo estético porque en esas literaturas se ve la construcción de una lengua que se opone a la literatura decorosa, de buenas maneras, con un estilo medio".

 

Según Link, "toda la obra de Ricardo Piglia se sostiene en ese borde donde dos culturas se chocan, desde los cuentos de Nombre falso hasta Formas breves (1999) o El último lector (2005), pasando por su obra más famosa (y más representativa de una época), Respiración artificial o La ciudad ausente (1992): una articulación problemática entre crítica y ficción".


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