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Política 17-04-2017

Por Andrés Llinares: Tenemos que saber qué pasó en las oficinas de Nuevo Encuentro - FpV

Por Andrés Llinares: Tenemos que saber qué pasó en las oficinas de Nuevo Encuentro - FpV

Es necesario buscar la verdad y no dejar este tipo de cosas a la libre interpretación. Puede que no sea grave o puede que sí lo sea. Pero no se puede dudar. Y para no dudar es necesario que se actúe rápido y se determine quién ingresó y por qué.

 

No puedo pedir otra cosa. Ojalá se sepa rápidamente quién entró a las oficinas de Nuevo Encuentro y por qué.

 

No puedo pedir otra cosa en memoria de Jorge Cardoso (se escribe así, con ese), el militante y periodista al que por escribir un volante contra la política económica de Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura lo chuparon junto a Miguel Ramella y los metieron en el Centro Clandestino de Detención Atila, Mansión Seré.

 

Cardoso lo escribió, Ramella lo imprimió, y los dos fueron chupados. Aparecieron vivos semanas después con graves secuelas de las que no se recuperaron producto de lo que vieron y sufrieron.

 

Hay un clima de violencia. Es innegable. No hay buenos mensajes. Si la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para frente a los docentes a la Policía de Federal, envía un claro mensaje.

 

Si Baby Etchecopar repite que cada vez que le pegan un palazo a un negro de mierda siente que el Gobierno hace un gol, satura el mensaje.

 

La palabra negro de mierda es deshumanizar al otro. Hay todo tipo de productos para matar insectos. ¿Quién no mató uno, como por ejemplo, una cucaracha? Y sin embargo nadie se siente un asesino. ¿Por qué? Porque los insectos no son humanos.

 

Deshumanizar al otro con palabras como negro de mierda, choripaneros, vagos, simplifica las cosas. Saca de escena al otro. Pueden padecer cualquier cosa si total no forman parte de la especie.

 

Por todo esto sería bueno saber qué pasó en las oficinas de Nuevo Encuentro.

 

Bajarle el precio, la veracidad, al acontecimiento, erosiona la calidad democrática.

 

La gobernadora María Eugenia Vidal también sufrió hechos de violencia que finalmente terminaron con un detenido. ¿Tan fácil es amenazar a una gobernadora y salir impune? No. Hay un preso: Carlos Darío Lares.

 

Tampoco me pareció un acto político escrachar a la gobernadora Vidal en la puerta de la Base Aérea cuando ingresaba con sus hijos. Supimos qué paso. Al menos fue a cara descubierta.

 

En este caso, el de la intromisión en las oficinas de Nuevo Encuentro, tiene que ocurrir lo mismo. Saber qué pasó.

 

No me voy a permitir ninguna duda o salir con alguna frase del tipo: espero que la justicia se emita.

 

Lo que espero es que la justicia actúe, que actúe de manera eficaz. Que el Gobierno Local colabore al 100 % y que puedan mantenerse las diferencias sin más agresiones.

 

Si Jorge Cardoso me cruzara por las calles de Morón Centro y me dijera: "¿Te enteraste?", y yo le respondiera: "sí, pero voy a esperar qué dice la justicia", me pegaría un cachetazo por pelotudo. Y yo no tendría motivos para quejarme. 

 

Si uno debe respetar algo, es la historia, la conducta, las decisiones que tomaron en momentos terribles nuestros mayores, nuestros ejemplos.

 

Nos conocimos muy poco, Jorge. Pero desde donde estés, pensá que alguien por lo menos dijo algo cuando tenía que decirlo. Eso no me indulta ni tranquiliza porque no cometí ninguna falta ni estoy nervioso. Simplemente es lo que tengo que hacer. Y si puedo, debo.


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