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Panorama Político 20-04-2017

Por Andrés Llinares: De la Reforma del 94 a las Primarias, del Partido Político a la representación

Por Andrés Llinares: De la Reforma del 94 a las Primarias,  del Partido Político a la representación

Después de 35 años de democrracia, es normal que las organizaciones muten. La tradición partidaria pierde existencia ante la representatividad social.

 

 

Lo que cambió y no nos enteramos es el modelo de representación política. La estructura tradicional de "partido político" es obsoleta, pesada. No tiene nada de atlética en un mundo en que un whatsapp llega en 0,70 segundos. El origen de los partidos políticos es antiquísimo, por eso hoy parece desnutrido. Y lo está. Tanto, que la fragilidad siempre lo rodea. 

 


Los partidos modernos se fundaron a partir de la representación de intereses económicos apoyados sobre un programa político pero sin la capacidad de organización simbólica que hoy está al alcance de cualquiera. El partido representaba los intereses de clase. El problema actual es que es imposible definir con precisión y exactitud esos intereses. Entonces comienza a jugar el "cacht - all" lo que baja la carga ideológica para abrirse a las masas. 

 

La Reforma Constitucional de 1994 dice que las únicas organizaciones representativas para participar de una elección son los partidos políticos. Y fue la Ley de Primarias la que deshizo lo escrito. ¿Cómo? Poniendo las Juntas Electorales de los Frentes, Alianzas o Coaliciones por encima de las Cartas Orgánicas de los partidos. Hoy la Carta Orgánica de cualquier partido queda supeditada al reglamento que presenta el Frente, Alianza o Coalición. Chau partidos. 

 

Esto lo vio Néstor Kirchner con una expresión básica: con el peronismo sólo no alcanza. Vio la migración constante de votos y la Primaria lo vinieron a resolver. Ya no hay Juntas Electorales partidarias sino Reglamentos en cada Frente, Alianza o Coalición. Fue una ley pensada para agrupar a todos aquellos que sin una tradición burocrática partidaria querían tener representación política.

 

Ahora, la mayoría está compuesta por votos prestados, sin tradición, desburocratizados. 

 


Es una locura pensarlo pero lo puedo explicar. Martín Sabbatella ganó en 1999 con parte de los votantes de Juan Carlos Rousselot y Ramiro Tagliaferro ganó en 2015 con parte de los votantes de Martín Sabbatella. Este desplazamiento conforma el plus del ganador. 

 

Existe el voto duro. Claro que sí. Pero el voto duro no interpreta. Afirma y punto. Ese es el voto ideológico. Lo que fue, es y será. Acá el problema es que se genera un bucle histórico imposible. 

 


El problema de la interpretación es saber qué desea la gente. Y aquel que lo entienda y sepa reescribirlo y comunicarlo, sobre todo comunicarlo, hoy, en el siglo XXI, una cosa facilísima de hacer y muy económica, penetra en el plus con un equipo pequeño de capacitados. El que no lo entienda queda en el pasado. El que lo entienda podrá seguir adelante. Sólo hay que saber releer y desburocratizar todo tipo de organización política para sumar "la mayoría". 


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